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Mirar un eclipse de sol sin tomar precauciones puede producir serios daños oculares y ópticos-optometristas alertamos de este fenómeno

El 20 de marzo llegamos al final del invierno en el Hemisferio Norte y lo hacemos con un fenómeno astronómico: un eclipse de Sol que será visible parcialmente desde España.

¿Cómo mirar un eclipse? | LensSport

El eclipse de Sol será total en latitudes muy septentrionales, y en España se verá de manera parcial, es decir, la Luna sólo cubrirá una parte del Sol. En el punto máximo del eclipse, podremos ver el 76% de la superficie solar oscurecida desde La Coruña, el 67% desde Madrid y el 46% desde Canarias. Sin embargo, este mismo eclipse se verá como total, con el disco solar ocultado complemente por el de la Luna, desde las islas Feroe y las islas Svalbard.

En España, el eclipse comenzará a las 9,05 horas, alcanzará su máximo apogeo a las 10,08 y concluirá en torno a las 11,24 horas. En Canarias, el eclipse comenzará antes, a las 7.45 en hora local, alcanzará su máximo a las 8.39 y finalizará a las 9.38 horas.

Observar el Sol siempre conlleva serios riesgos, pues su gran luminosidad y la radiación ultravioleta (UV) que genera puede dañar los ojos de forma grave en la retina si no ponemos los recursos adecuados. El Sol irradia una gran cantidad de energía, no sólo en el espectro visible, sino también en las regiones del infrarrojo y el ultravioleta. Si se observa el desarrollo de un eclipse de Sol sin las debidas precauciones, esta radiación puede provocar graves lesiones oculares. Sólo durante el breve tiempo que dura la totalidad del eclipse, podría observarse a simple vista sin riesgo. En las fases parciales y anulares nunca debe hacerse, aun cuando la superficie visible del disco solar sea mínima.

Como regla general, nunca debemos observar el Sol directamente: ni a simple eclipse-de-sol-vista, ni con gafas de sol, ni con ningún instrumento, ni con ningún filtro solar que no esté destinado a ese fin. Según Juan Carlos Martínez Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, “El peligro llega cuando observamos un eclipse, ya que el Sol oculto no nos molesta. Así, es posible mirar el fenómeno durante minutos sin sentir molestias, unos minutos en los que la retina va poco
a poco alterándose. Unas horas después se empezará a notar el daño irreparable, pero entonces será demasiado tarde. Sólo debemos mirar al Sol directamente si disponemos de un filtro homologado o de las denominadas “gafas de eclipse” que deben estar homologadas por la Comunidad Europea para la observación solar (índice de opacidad 5 o mayor), prescritas por un
óptico-optometrista y deben siempre ser utilizadas siguiendoal pie de la letra las instrucciones para su uso adecuado. No debemos usar nunca procedimientos caseros. Evite el uso de sistemas ópticos de aumento y preste especial atención a los niños durante el eclipse; sus ojos son más sensibles que los de los adultos, y si se le nubla la vista o comienza a tener molestias oculares tras observar el eclipse acuda a urgencias oftalmológicas lo más rápidamente posible”.

Además de los niños, la revista British Medical Journal destaca que las personas con problemas oculares y quienes hayan consumido alcohol o drogas corren un alto riesgo por la dilatación de las pupilas y la pérdida de control.

 

¿Qué métodos podemos usar para mirar el eclipse de manera segura para nuestros ojos?

Un método seguro para observar el Sol es proyectarlo sobre una pantalla situada a la sombra. Por ejemplo, la imagen conseguida sobre una pared o un techo con un espejito plano cubierto enteramente con un papel al que se ha recortado un agujero de menos de 1 cm de diámetro. No hay que observar nunca la imagen del Sol en el espejo, hay que mirar solamente la imagen proyectada.Esta proyección podemos realizarla utilizando un telescopio orientado hacia el Sol, colocando perpendicularmente una superficie sobre la que proyectar su imagen. En este caso, debe extremarse la precaución de no mirar nunca a través del telescopio o del buscador, incluso tapar este último para evitar posibles quemaduras. En caso de carecer del instrumento apropiado, podemos construir nuestro proyector casero colocando paralelamente dos cartulinas, separadas 50 cm aproximadamente. En una de ellas haremos un pequeño orificio y, orientando las cartulinas perpendicularmente al Sol, podremos observar su imagen sobre la segunda. Posiblemente tengamos que ajustar la distancia entre las cartulinas, hasta que la imagen sea lo más nítida posible.

Otro método para observar un eclipse de Sol es la utilización de filtros solares que, además de reducir la intensidad luminosa, eliminen los rayos ultravioletas e infrarrojos. En el mercado existen numerosos tipos de filtros utilizados por astrónomos profesionales y aficionados, bien filtros especiales para instrumentos ópticos o bien filtros Mylar, como los que suelen repartirse en las observaciones populares que con seguridad se organizarán para ver el eclipse. Los marinos pueden observar con seguridad el eclipse con los sextantes utilizados en navegación astronómica, gracias a los filtros de que dispone. Este instrumento permite “bajar el Sol” cerca del horizonte, con lo que la observación será más cómoda que si se tiene que mantener la cabeza levantada.

Una alternativa casera es utilizar como filtro un cristal protector de los usados habitualmente en soldadura autógena, con el factor de protección más elevado posible; es fácil encontrarlos en ferreterías por un precio razonable.

En todo caso, es conveniente no mirar al Sol de forma continuada, sino alternar períodos cortos de observación con períodos de descanso. Si ponemos un filtro en un telescopio debemos situarlo siempre delante del instrumento y no entre el instrumento y el observador, pues el sistema óptico concentra la luz ultravioleta, que podría romper el filtro por calentamiento.

Está totalmente desaconsejado usar como filtros solares trozos de vidrio ahumados, radiografías, filtros de cámaras fotográficas, negativos fotográficos o gafas de sol. Aunque la luz del Sol se atenúe y no se sienta ninguna molestia al mirar a través de ellos, nuestra retina puede estar absorbiendo gran cantidad de energía infrarroja y ultravioleta.

Si se mira sin precaución un eclipse de Sol, se corre el riesgo de sufrir graves lesiones en el fondo de ojos que, aunque sean indoloras, pueden causar cegueras temporales o definitivas.

Lo mejor es acudir a un óptico-optometrista o profesional de la Salud Visual para que le aconseje y prescriba a cada paciente la mejor solución para ver el eclipse si correr ningún riesgo para nuestros ojos.